Clonado de tarjetas RFID/NFC:
cómo funciona y cómo se protege un control de acceso
Seguridad física | unfantasmaenelsistema.com
La tarjeta que abre la puerta de la oficina, el badge que cuelga del cuello en una conferencia o el llavero del garaje comparten una tecnología que casi nadie cuestiona: un chip pasivo que responde a la señal de un lector sin batería propia. Esa comodidad tiene un coste que pocas empresas han actualizado desde que instalaron el sistema hace diez o quince años, y es exactamente el mismo problema que resolvimos hace tiempo en contraseñas —credenciales débiles, sin cifrar, reutilizadas— trasladado al mundo físico.
Este artículo explica, a alto nivel, qué tecnologías hay detrás de una tarjeta de proximidad, por qué algunas se clonan en segundos y otras son prácticamente inviolables, y qué tiene que hacer un responsable de seguridad física para saber en qué grupo está su propio control de acceso.
Qué aprenderás en este artículo
La diferencia entre las tecnologías de 125 kHz y las de 13,56 MHz, y por qué no son comparables · Por qué MIFARE Classic sigue siendo, con diferencia, el estándar más clonado del mundo · Cómo se ejecuta un clonado en la práctica y qué distancia real hace falta · Qué tecnologías actuales resisten el clonado y por qué · Cómo se audita y se endurece un control de acceso ya instalado sin sustituirlo entero de golpe
1. Dos familias de tecnología, una sola apariencia
Por fuera, una tarjeta de proximidad es indistinguible de otra: un rectángulo de plástico del tamaño de una tarjeta de crédito con una antena de cobre embebida. Por dentro, esconde una de dos familias de tecnología radicalmente distintas en cuanto a seguridad.
| 125 kHz (baja frecuencia) | 13,56 MHz (alta frecuencia / NFC) | |
|---|---|---|
| Estándares típicos | EM4100/EM4102, HID Prox, Indala | MIFARE Classic/Plus/DESFire, iCLASS, HID iCLASS SE |
| Qué transmite | Un identificador fijo, en claro, sin cifrar | Depende de la tecnología: desde nada (UID) hasta datos cifrados con AES |
| Autenticación con el lector | Ninguna: el lector confía en el número que recibe | Puede exigir un desafío-respuesta criptográfico |
| Distancia de lectura típica | 5-10 cm con lector estándar; mucho más con antena de laboratorio | 2-5 cm con lector estándar |
| Dificultad de clonado | Trivial: capturar el número y regrabarlo en una tarjeta virgen | Depende por completo del chip: de trivial a computacionalmente inviable |
La primera pregunta que debería hacerse cualquier responsable de instalaciones no es «¿tenemos control de acceso por tarjeta?», sino «¿qué chip lleva exactamente nuestra tarjeta?». Son dos preguntas con respuestas de seguridad opuestas.
2. 125 kHz: cuando el número es la única seguridad
Las tarjetas de 125 kHz —EM4100 y HID Prox son las más extendidas en instalaciones antiguas— funcionan como una matrícula que se lee por radio. El lector emite un campo electromagnético, la tarjeta se alimenta de ese campo (por eso no necesita batería) y responde transmitiendo su identificador, siempre el mismo, siempre en claro. No hay negociación, no hay clave, no hay cifrado: el sistema entero se basa en que nadie más tenga un lector capaz de captar esa emisión.
Esa suposición dejó de sostenerse hace más de una década. Cualquier dispositivo capaz de leer y emitir en 125 kHz —desde herramientas de auditoría dedicadas hasta microcontroladores económicos— puede capturar el identificador al pasar cerca de una tarjeta legítima y volcarlo después en una tarjeta virgen o programable. No hace falta romper ningún algoritmo, porque no hay ninguno que romper.
Por qué sigue siendo tan común pese a ser tan débil
El coste por tarjeta y por lector es muy bajo, la tecnología lleva décadas instalada y sustituirla implica cambiar lectores en todas las puertas, no solo las tarjetas — por eso sigue apareciendo en garajes, comunidades de vecinos, gimnasios y edificios de oficinas de los años 2000 y 2010 que nunca han hecho una auditoría de su control de acceso.
3. 13,56 MHz: de MIFARE Classic (roto) a DESFire EV3 (sólido)
La banda de 13,56 MHz es la misma que usa el NFC de los móviles, y dentro de ella conviven chips con niveles de seguridad completamente distintos. El caso más relevante, por su historia y por su presencia todavía masiva, es MIFARE Classic.
3.1 MIFARE Classic: el estándar que se rompió en 2008
MIFARE Classic usa un cifrado propietario llamado Crypto1, con claves de solo 48 bits, diseñado en los años 90. En 2008, investigadores de la Radboud University publicaron el primer criptoanálisis práctico del algoritmo, y desde entonces existen varios ataques bien documentados —conocidos habitualmente como «nested attack» y «darkside attack»— capaces de recuperar las claves de los sectores de la tarjeta en segundos o minutos usando hardware de bajo coste, sin necesidad de conocer ninguna clave de partida.
El resultado práctico es que una tarjeta MIFARE Classic estándar, con las claves de fábrica o incluso con claves personalizadas pero sin las contramedidas adecuadas, se puede leer por completo y clonar en una tarjeta compatible en cuestión de segundos con equipo que cabe en un bolsillo. Es, con diferencia, la tecnología de control de acceso más clonada del planeta, porque a la vez es la más barata y la más extendida en edificios de oficinas, hoteles y campus universitarios instalados entre 2000 y 2015.
3.2 MIFARE DESFire, MIFARE Plus e iCLASS SE: la generación que sí resiste
Los chips diseñados después de que Crypto1 se rompiera abandonaron el cifrado propietario y adoptaron AES-128 o AES-256, con implementaciones de desafío-respuesta mutuo entre tarjeta y lector, gestión de claves diversificadas por tarjeta y, en las versiones más recientes (DESFire EV2/EV3, iCLASS SE), protecciones adicionales contra ataques de canal lateral. Con las claves correctamente gestionadas —el punto débil vuelve a ser casi siempre la gestión de claves, no el algoritmo— clonar uno de estos chips con el estado del arte actual es computacionalmente inviable.
| Tecnología | Cifrado | Estado frente al clonado | Dónde suele aparecer todavía |
|---|---|---|---|
| EM4100 / HID Prox (125 kHz) | Ninguno | Trivial: capturar y regrabar el ID | Instalaciones antiguas, garajes, comunidades |
| MIFARE Classic | Crypto1 (48 bits, roto desde 2008) | Segundos a minutos con herramientas de bajo coste | Oficinas, hoteles, campus de la década de 2000-2015 |
| MIFARE Plus (modo seguro) | AES-128 | Resistente si está configurado en modo de seguridad nivel 3 | Migraciones parciales desde Classic |
| MIFARE DESFire EV2/EV3 | AES-128/256, diversificación de claves | Inviable con el estado del arte actual | Instalaciones corporativas modernas, transporte público |
| HID iCLASS SE / Seos | AES-128, arquitectura de credenciales portátiles | Inviable; añade movilidad (credencial en el móvil) | Sedes corporativas de nueva construcción |
4. Cómo se ejecuta un clonado en la práctica
El proceso, cuando la tecnología lo permite, sigue siempre la misma lógica de tres pasos, sea cual sea la herramienta: identificación del chip, extracción de los datos y grabación en un soporte compatible. En una auditoría de seguridad física autorizada se usan lectores portátiles dedicados a investigación (los más citados en la comunidad son Proxmark3 y Flipper Zero) precisamente porque automatizan estos tres pasos y permiten documentar el resultado para el informe.
- Identificación: un lector de auditoría en modo pasivo detecta la banda (125 kHz o 13,56 MHz) y, dentro de esta última, el tipo concreto de chip presente.
- Extracción: si la tecnología no tiene cifrado (125 kHz) o el cifrado es vulnerable (MIFARE Classic con claves por defecto o débiles), el lector recupera el contenido completo de la tarjeta.
- Grabación: los datos se escriben en una tarjeta virgen o «programable» (magic card), que a partir de ese momento responde de forma indistinguible frente al lector legítimo.
- Distancia real: con un lector de auditoría estándar, la lectura sin contacto suele requerir proximidad de pocos centímetros; con antenas de mayor tamaño orientadas a investigación, esa distancia puede ampliarse de forma notable, lo que hace relevante también dónde y cómo se guarda físicamente la tarjeta (fundas de bloqueo, ver más abajo).
# Identificacion pasiva del tipo de credencial presente (auditoria, sin extraer datos) # Ejemplo ilustrativo con Proxmark3, sobre una tarjeta propia de laboratorio proxmark3> lf search Valid HID Prox ID Found! proxmark3> hf search Valid ISO 14443A Tag Found - MIFARE Classic 1K
El eslabón que casi nunca se audita: las claves de fábrica
Una parte significativa de las instalaciones con MIFARE Classic nunca cambió las claves criptográficas de fábrica (los conjuntos de claves públicamente conocidos que trae el estándar por defecto). En esos casos, ni siquiera hace falta un ataque criptográfico: la clave ya se conoce de antemano.
5. Auditar y endurecer un control de acceso ya instalado
Sustituir todo el sistema de golpe no siempre es viable en el corto plazo, pero hay medidas escalonadas que reducen el riesgo real de forma inmediata mientras se planifica una migración.
- Inventariar la tecnología real, tarjeta a tarjeta y lector a lector, en lugar de asumir por la marca del sistema. Es habitual encontrar instalaciones «mixtas» donde conviven tarjetas antiguas de 125 kHz con lectores que ya soportan 13,56 MHz por compatibilidad hacia atrás, ampliando la superficie de ataque sin que nadie se haya dado cuenta.
- Cambiar las claves de fábrica en cualquier despliegue MIFARE Classic o Plus que siga usándolas, y diversificarlas por sector o por tarjeta cuando el sistema lo permita.
- Migrar los accesos críticos primero (centro de datos, sala de servidores, archivo, dirección) a DESFire EV2/EV3 o iCLASS SE, dejando 125 kHz y Classic solo para zonas de bajo riesgo mientras se completa la migración general.
- Añadir un segundo factor en los puntos sensibles: PIN además de tarjeta, o biometría, convierte el clonado exitoso de la credencial en insuficiente por sí solo.
- Habilitar y revisar el anti-passback del sistema de control de acceso: si la misma credencial registra una entrada sin una salida previa, o dos entradas casi simultáneas en puertas distintas, es una señal de que hay una copia circulando.
- Repartir fundas o carteras con bloqueo RFID al personal que porta credenciales de acceso crítico, sobre todo si se combinan con tarjetas de pago contactless en la misma cartera.
| Señal de alarma | Qué indica | Dónde se revisa |
|---|---|---|
| Doble uso de la misma credencial sin salida registrada previa | Posible clonación en circulación | Reglas de anti-passback del sistema de control de acceso |
| Accesos fuera del patrón horario habitual de esa persona | Uso por alguien distinto al titular | Logs de eventos del sistema de control de acceso |
| Tarjetas MIFARE Classic con claves de fábrica sin cambiar | Clonado trivial, sin necesidad de ataque criptográfico | Auditoría técnica del propio parque de tarjetas |
| Lectores que aceptan 125 kHz «por compatibilidad» | Ruta de bajada a la tecnología más débil disponible | Inventario de lectores instalados, no solo de tarjetas |
6. Practicarlo en el laboratorio
Igual que en el resto de la serie, entender este riesgo de primera mano no requiere tocar ninguna instalación ajena: basta con tarjetas propias de prueba (un llavero de 125 kHz viejo, una tarjeta MIFARE Classic sin uso real) y un lector de auditoría. El ejercicio útil es de auditoría, no de intrusión: identificar la tecnología, comprobar si las claves siguen siendo las de fábrica y documentar el resultado como se haría en un informe real.
Uso legal y ético
Leer, copiar o clonar una credencial de acceso —RFID, NFC o cualquier otra— sin autorización expresa del titular o de la organización propietaria del sistema es un delito, aunque el proceso técnico dure segundos y parezca inofensivo. En España, el acceso no autorizado a sistemas y el uso de credenciales ajenas para vulnerar medidas de seguridad se enmarca en los arts. 197 bis y 197 ter del Código Penal, y el acceso físico no autorizado a instalaciones puede sumar otros tipos penales según el caso. · Practica exclusivamente sobre tarjetas de tu propiedad o de un laboratorio propio, y realiza auditorías sobre control de acceso de terceros únicamente dentro de un contrato de pentest físico con alcance y autorización por escrito.
Referencias
Radboud University Nijmegen — «Dismantling MIFARE Classic» (2008), el criptoanálisis original de Crypto1 · NXP Semiconductors — documentación técnica de MIFARE DESFire EV2/EV3 y MIFARE Plus · HID Global — documentación de iCLASS SE y Seos · Proxmark3 (RfidResearchGroup) y Flipper Zero — documentación oficial de las herramientas de auditoría · MITRE ATT&CK — T1200 y técnicas de acceso físico inicial
Conclusión
El clonado de una tarjeta de proximidad no es una técnica de vanguardia: la vulnerabilidad de MIFARE Classic tiene más de quince años publicada, y la debilidad de las tarjetas de 125 kHz es estructural desde su diseño. Lo que hace que siga siendo un riesgo real en 2026 es la misma inercia que mantiene vivas las contraseñas débiles: sistemas instalados hace una década que nunca se auditaron, claves de fábrica que nadie cambió y la suposición cómoda de que «si funciona, es seguro».
La buena noticia es que, a diferencia de otros riesgos de esta serie, aquí la solución no depende de parchear software de terceros: depende de saber qué chip hay realmente en cada tarjeta y de decidir, con esa información, qué accesos merecen ya la tecnología que sí resiste.
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